¿Quién es Sandra Adrián?

Nací en Valencia en 1986 bajo la atenta mirada de Escorpio. Desde ese día estuve cantando y bailando con las princesas Disney y tomaba té imaginario junto a un conejo y un señor con un extraño sombrero hasta que llegó Bastian, mi primer amigo y compañero de viaje. Junto a él recorrí Fantasía, conocí a Atreyu —mi primer enamoramiento— y salvamos a la Emperatriz Infantil. Pero no fue mi última aventura, luego vinieron muchas más.

La siguiente más importante la hice junto a un hobbit, una docena de enanos y un mago que desaparecía constantemente.

Más tarde llegaron Dana y Kai, con quienes viví en la Torre del Valle de los Lobos y me enseñaron el poder de la magia, aunque abandoné aquellas tierras sin dominar mis grandiosos poderes. Al volver a casa debí equivocarme de camino, pues aparecí en una ciudad junto a un periodista que prometió ayudarme después de entrevistar a un vampiro: Louis. Me quedé a escuchar su historia, pero al hablar sobre Lestat y saber lo que hizo le odié mucho, muchísimo, por lo que huí de aquel piso. No sé cómo, pero llegué a casa y fue entonces cuando me hablaron de Hogwarts y, como no dominaba del todo mis poderes, decidí ir a estudiar allí. Así conocí a Harry, Ron y Hermione. Junto compartimos muchas hazañas, entre otras, formé parte del Ejército de Dumbledore y luché contra el Señor Tenebroso.

Una vez vencido y estando en la estación de King's Cross, una figura de un joven rubio muy elegante de una belleza sobrenatural me invitó a conocer París y parte de su infancia. Algo en él me atrapaba, de modo que acepté, aun sabiendo que era Lestat y que sentía horror hacia él. Su historia fue conmovedora y a medida que le conocía más enamorada me sentía y, cada vez que veo su retrato en mi escritorio, más amor siento. Pero un día me marché.

Regresé a Rivendel, con los elfos, y vi que se estaba celebrando un gran Concilio y sí, partí con la Comunidad del Anillo para ayudar a Frodo con su carga hasta destruirla. Tras este periplo conocí a mi marido, entre los montaraces del Norte, el cual me regaló un Silmaril, engarzado en un anillo por los señores enanos, como prueba de su amor. Desde entonces él es mi luz y mi guía en el camino.

Nuestra luna de miel fue en el espacio, buscando la Estrella de la Muerte para presentar nuestros respetos al sith más poderoso: Darth Vader. Él nos llevó hasta Luke, Leia, Han y Chewbacca, junto a los cuales tuvimos experiencias inolvidables.

Hoy en día he viajado a Idhún, Gorlián, Omnia y he vivido en distintos bosques: junto a las hadas del Reino o donde los árboles cantan. Además de helarme con la Emperatriz de los Etéreos, he aprendido a crear portales —Tabit me enseñó—, le he puesto dos velas al diablo, recorrí Arabia con Walid apreciando la poesía, descubrí el poder de la Mandrágora y tuve en mis manos los Ejes del Tiempo.

Pienso que estas historias merecen ser contadas, por ello quiero compartir mis aventuras contigo y espero que estés dispuest@ a acompañarme en este viaje.

2 comentarios:

  1. Como puedes ser tan inteligente me doy cuenta que cuanto más lees más te gusta y eso te hace abrir esa mente que tienes tan fantasiosa sigue así Sandra no cambies nunca que al final conseguirás lo que tanto buscas y yo estaré ahí contigo ....un beso me ha encantado saber quien eres realmente .....

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    1. Me alegra sabe que te ha gustado, la verdad es que la redacté la otra noche frente a mis libros, recordando los momentos vividos, los buenos amigos conocidos y a esos que se quedaron atrás para que yo pudiese volver a casa tras cada aventura, pero sé que solo he de sentarme a releer para volverlos a ver de nuevo.

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